La cetrería es la disciplina que consiste en criar, amansar y adiestrar aves rapaces para la captura de otros animales con fines cinegéticos.
Según algunas corrientes se habla que su origen habría sido en oriente hacia el año 2.000 A.C.
El primer testimonio histórico de la caza con aves de presa aparece en una talla en las ruinas de Korsabad (antigua Persia) que muestra a un hombre con una rapaz en el puño. Se estima que esta figura fue realizada hacia el año 1.400 A.C.
Sin embargo nuevos estudios arqueológicos han revelado que no fue Persia la cuna de la Cetrería, ni ésta la fecha de su aparición. Habría sido muchos siglos antes en pleno neolítico, donde una tribu de nómades pastores debió ver el ataque del águila que les arrebataba sus recentales, o la picada fulminante de un halcón sobre un ave recién levantada por sus rebaños.
De este modo, la rapaz y el primitivo hombre se fueron familiarizando paulatinamente hasta que un día, una rapaz considerablemente confiada habría sido prendida sobre su presa y llevada a la comunidad para amansarla.
Sumado a esta hipótesis que permite pensar en los escitas como los inventores de la cetrería hay algunos datos que la justifican. En primer lugar la irradiación de la cetrería hacia oriente, penetrando en China y Japón en los primeros siglos de nuestra era. Segundo la expansión certificada por el bajorrelieve de Korsabad y su posterior desplazamiento hacia occidente – con las tribus germánicas y las invasiones godas –.
Esta expansión hacia el sur delimita una región situada al oeste de la cadena montañosa del Altai (en Mongolia), donde sus habitantes (los Kirguises) siguen con la práctica de la Cetrería, adiestrando no solo halcones y gavilanes sino también diversas águilas.
Dice una conocida tradición mongol una rapaz proveyó de alimento evitando la muerte en el destierro al joven príncipe Timaujin, que años más tarde conmovería la faz de Asia con el nombre de Gengis – Khan.
Gengis – Khan fue un temido emperador de Mongolia que conquistó y unificó varias naciones llegando inclusive hasta Arabia.
Es por esta invasión y conquista que se explica que la cetrería llegaría a Arabia y posteriormente al norte de África (por ejemplo Marruecos) y con las invasiones Moras a la península Ibérica. De esta manera estas dos corrientes (Germánica y Arábiga) confluyen en un mismo lugar y brindan lo mejor de cada una, a la cetrería hispánica.
La época dorada de la cetrería fue la Edad Media, en los 1000 años que abraca este período la caza con aves rapaces disfrutó de su mayor auge y apogeo.
Lográndose en este período que se dictaran leyes en pleno régimen feudal sobre las distintas maneras de practicarla y qué tipo de aves debía utilizar cada “cargo”: un águila para un emperador, un gerifalte (o gran halcón blanco) para un rey, un peregrino para un conde, un esmerejón (pequeño halcón) para una dama, un azor para un terrateniente y un gavilán para un sacerdote.
A su vez, las leyes medievales sobre las aves de cetrería eran sumamente estrictas para los que las infringían.
Esta cetrería de la Edad Media que implicaba el esfuerzo de un gran número de personas desde cetreros, ayudantes, proveedores de rapaces y presas de escapes fue desapareciendo con la inevitable modernidad, el uso del arma de fuego, la limitación de la tierra, la creciente agricultura. Sumado a todo esto el deterioro general del sistema medieval.
Durante el Renacimiento la cetrería siguió teniendo una gran estima y fue enormemente apreciada por los nobles.
Se habla que en el segundo viaje de Colón (de 1493) lo acompaña un cetrero de nombre Pedro Dársena aunque algunos autores sostienen que los aztecas ya la practicaban.
En el S XVII la cetrería había quedado reducida a algunas cortes europeas y del mundo árabe con un lento e inevitable declive de su práctica.
Entre los S. XVIII, XIX y principios del siglo XX ésta actividad atravesó por un período de transición y decadencia en la que los clubes de Europa y Norteamérica jugaron un papel fundamental para mantener estos sistemas de caza a resguardo.
Pero el aporte más importante a la cetrería moderna fue la de Feliz Rodriguez de la Fuente quien resurgió la olvidada cetrería española y nos dejó su legado de amor y protección a la naturaleza. Pilar fundamental en la práctica de la cetrería en estos tiempos.
En la actualidad la cetrería es practicada por miles de personas sistematizando su práctica con leyes que varían según los países.
El resurgimiento de la cetrería significa y si se hace con responsabilidad y conciencia el repoblamiento de especies de rapaces amenazadas y el cuidado de toda la biodiversidad existente.